miércoles, 16 de noviembre de 2011

*10

Me levanto dirección a recepción y una vez allí espero a que la señora que atiende al publico acabe de hablar con el hombre que hay delante mio.
-¿Se sabe algo de la joven que entro hace tres horas y media? De estatura media, castaña.. Ha sufrido un accidente de moto, Cuando llegamos la metieron en la habitación 397.
-Déjame mirar en el ordenador... -oprime unas cuatro o cinco veces el botón izquierdo del ratón y al mirar por ultima vez la pantalla dirige su mirada hacia a mi- la han trasladado de habitación. No es buena idea que lo hagas pero si quieres ve al fondo de este pasillo, gira a la izquierda y allí encontraras a un medico, pregunta por tu amiga y te llevara hasta su habitación o te dirá que vuelvas a la sala de espera.
-Muchas gracias señora -sonreímos mutuamente aunque tanto ella como yo sabemos que mi risa es falsa.
Camino bastante rápido pasando por delante de muchas puertas, al llegar al final del pasillo, giro a la izquierda tal y como me había indicado la recepcionista. Me encuentro a un medico delante de una puerta.
-Perdone, Laura Paredes Medina, ¿Sabe en que habitación se encuentra?
-¿Que edad tienes?
-Dieciséis
-De acuerdo, sígueme. 
Subimos unas escaleras, y nos quedamos en la quinta planta, allí caminamos hasta la penúltima puerta del pasillo.
Al ver aquello no puedo parar de llorar. Laura esta conectada a mil y un cables. En ese momento, lo único que se me ocurre hacer es correr hasta su cama y mirarla cada vez mas triste.
-¡No me dejes Laura, no nos dejes por favor! ¡Te quiero Laura! -grito desconsoladamente mientras lloro.
El médico viene hasta a mi y se me lleva. Supongo que me habrá dejado ir hasta ella porque sabe el dolor que siento dentro, pero al verme así habrá pensado que lo mejor sería alejarme de allí cuanto antes. Mientras me dirige hacia las puertas por donde he venido, me encuentro por las escaleras a mi novio.
- Es horrible -le digo aún con lagrimas en los ojos.
-No te preocupes todo saldrá bien, vamos -me abraza y volvemos los dos juntos hasta la sala de espera.
Una vez en casa, me llaman del hospital...

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