domingo, 2 de octubre de 2011

*1

Llego a casa del instituto. Allí esta él, sentado encima de su moto, con un cigarro en la boca y dos cascos. Uno puesto y otro en la mano. Que ojos tan bonitos, se me pasa por la cabeza mientras me voy acercando.

- Me prometiste que dejarías de fumar -intentando poner cara de enfadada total, se me escapa una sonrisa tímida
-¿No me vas a dar un beso, Marta? -sonrisa de pícaro se le pone sabiendo que odio que me llame por mi nombre.
-Cuando des lo que te piden, recibirás lo que quieres. Siempre es lo mismo Pablo, nunca cumples lo que dices -se me borra la sonrisa y esta vez, me pongo mas seria
-¿Entonces no vienes a dar una vuelta?
-Otro día, ¿vale? Hoy no me encuentro muy bien, subiré a casa.
-Que aburrida eres. Entonces me iré por ahí con mi niña a explorar mundo -suelta una carcajada- Mejórate enana -me vuelve a sonreír y arranca la moto para irse.

Aparto la vista, me tiene la cabeza hecha un lío. No estoy segura de intentar algo con una persona que no cumple sus promesas, ni siquiera intentarlo.
La verdad es que hoy no me encuentro muy bien, el examen de hoy no me deja tranquila, ¿me habrá salido bien? me repito desde que he salido de la clase, hace media hora.
Entro a casa y mi madre esta en la cocina preparando la merienda de mi hermana pequeña de ocho años, Diana. Ya podría habérmela preparado a mi también pienso mientras veo el bocata de Nutella.
La saludo con un hola tan seco que da pie a que me pregunte si todo va bien. Contesto con un sí y una sonrisa falsa se dibuja en mi cara mientras me voy yendo hacía arriba. No tengo ganas de hablar del tema por lo menos por ahora. Al llegar a la penúltima planta de casa, Hugo mi otro hermano de dieciocho años, dos mas que yo, tiene la puerta cerrada y la música a todo trapo, como de costumbre.
No entraré a saludarlo, total siempre me acaba echando.
Me dirijo directamente a mi habitación e intento estudiar, mañana tengo otro examen. Ojala me vaya mejor que el de hoy; bueno, espero que el día de mañana vaya mejor hoy. Me voy a la biblioteca del ático a estudiar donde por lo menos no oiga la música de mi hermano o los dibujos de mi hermana pequeña. En días como hoy desearía vivir sola.
Sin darme cuenta las horas pasan y cuando menos me lo espero ya son las nueve y es la hora de cenar.
En la mesa todo es muy incomodo, mis padres como siempre hablan para ellos de temas del trabajo, facturas o cosas por el estilo. Mi hermano come lo mas rápido posible para no llegar tarde esta noche a la cita con una tal Andrea a la que ha invitado al cine. Mi hermana pequeña, la mas inocente escucha a mis padres sin entender la mitad de cosas que dicen aunque intentando formar parte de la conversación. Me encantaría volver a esa edad; en que no te preocupa nada y la vida no te presenta millones de problemas día a día, mejor dicho, ni te enteras de los problemas. 
Cuando acabo de cenar, recojo la mesa, pongo el lavaplatos y vuelvo a mi habitación.
Miro el móvil y veo doce llamadas de Claudia, tenia que avisarle de si iba a su fiesta de cumpleaños. Con el cansancio que tengo ni aun sin tener el examen de mañana tendría el cuerpo como para ir. Mañana será otro día. 

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